Agustín Squella - Constituyente Distrito 7
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21/10/2021

18/10/2021

“Queremos una sociedad crítica, pero para ello es menester que las personas y las instituciones, incluida la Convención, seamos también autocríticas. La complacencia paraliza, la autocrítica moviliza”, dijo Squella.

El constituyente Agustín Squella, solicitó al pleno realizar una instancia de reflexión para sacar cuentas de lo realizado hasta la fecha, en la previa del inicio de la segunda etapa del proceso constituyente que comenzará hoy con la discusión de los temas de fondo.

“Espero que hagamos un proceso de reflexión, durante una jornada de un día o de una sola mañana. Un breve alto en el camino para hacer un autoexamen sereno, objetivo y leal del camino recorrido, con el único propósito de recorrer mejor la parte que nos queda por cubrir”, sostuvo el convencional Agustín Squella al término de la semana territorial.

Además agregó que “queremos una sociedad crítica, pero para ello es menester que las personas y las instituciones, incluida la Convención, seamos también autocríticas. La complacencia paraliza, la autocrítica moviliza”.

Squella explicó que está preparado para un campo de batalla de ideas y planteamientos durante esta etapa, pero también para grandes acuerdos. “No creo que vaya a existir mucha disputa en cuanto a derechos civiles y en cuanto a derechos políticos, aunque sí a la hora de establecer y garantizar derechos sociales y, asimismo, derechos colectivos de pueblos indígenas. Toda Constitución de un Estado democrático incluye un importante capítulo sobre derechos fundamentales, aunque también hay deberes del mismo tipo que tener en cuenta. La nueva Constitución va a mejorar en mucho el estatuto de los derechos fundamentales en Chile”.

Respecto a cómo mejorar el sistema de funcionamiento, el constituyente aspira a “trabajar no solo coordinadamente, sino, más aún, articuladamente. De eso depende que el trabajo de cada comisión tenga el resultado que se espera. Las comisiones tienen que entender que responden a una lógica de división del trabajo y no de división del poder”.

El académico y Premio Nacional de Humanidades considera la discusión de los dos tercios totalmente innecesaria: “Todos sabíamos, como sabemos hasta hoy, que ese quórum para aprobar las nuevas normas constitucionales solo puede ser cambiado por el organismo que lo estableció, o sea, el Congreso Nacional. Es allí donde debió plantearse el asunto y no aventarlo dentro de una Convención que no tiene competencia para alterarlo. Con los plebiscitos dirimentes pasa lo mismo: algunos, o muchos, pueden desearlos dentro de la Convención, pero esta no tiene facultades ni presupuesto para convocar a plebiscitos de tal carácter”.

Finalmente, considera que la caída de la percepción ciudadana de la Convención es un tema que hay que analizar: “Hemos dado pie para críticas muchas veces justificadas, pero también es cierto que se han sobredimensionado algunas situaciones que no daban para tanto. Lo preocupante es que, en el hecho, la percepción pública de la Convención ha ido a la baja y algo así no debería dejarnos indiferentes ni hacer que nos refugiemos en la manida excusa de que nuestros problemas han sido solo comunicacionales”.